miércoles, 10 de julio de 2013

Mexsi Bocu: Deslumbrado con la luz de Francia y México.


Pero bien, al llegar al pequeño establecimiento, -Mexsi Bocu- quedé maravillado con la primera estampa o lo que es, la bienvenida que se me presentó, rodeada de macetones, enredaderas y paredes que armonizan bien con la propuesta. Camine al pequeño vestíbulo; maravillado aún por la entrada, que ya nos deja adivinar el resto del conjunto: un mueble vintage, el candelabro en cristal, la repisa panera, y la amable atención de las hostess. Entré. -Aclaro, es necesario hacer reservación, y más si tus gustitos son de jueves a sábado-. 

Ilusionado, confundido y en espera, mucho por la grata compañía y otro tanto por descubrir el nuevo lugar para comer, cenar o satisfacer el antojo que el cuerpo grite llegué al 359 de la calle de Durango, y espero que después de mi exquisita visita -y no dudo que así será- el lugar trascienda; y no es por nada, pero mantener un restaurante es cosa de locos pues pasada la euforia provocada por el ambiente high, la buena cocina, la carta no muy extensa y un local por sí bello, logra complacer el paladar de tan exigentes comensales.


El salón principal a juego de mesas y sillas que no combinan pero que funcionan a la vista del expectante y armonizan la imagen, pero que sobre todo acogen al ser, cuadros de pared, con pequeñas mesas de decoración, la división extraña, por lo extraño de la propuesta de su hechura, con más candelabros pero con todo y lo raro, lo catalogo con un toque de glamour, con aquella chispa de la que muchos carecen y otros desean.

El ambiente, los aromas, la decoración, el estilo, lo provenzal, lo viejo y lo cargado, ¡maravilla! –Los amantes de la arquitectura y el diseño, bien comprenden- pero, siempre hay un pero, mis reservas fueron otras.

Divida pero unida, bien podría ser otra de las características de este lugar, a mi parecer pierde sentido distinguir entre la cantina y el bistró pues el ambiente se hace no se encuentra. Mi primera experiencia fue en la cantina, un salón de grandes espacios, de barra de vinos y demás alcoholes larga y linda; al fondo la terraza -a mi vista jardín-; esta última, la vida y la pieza codiciada del piso, pues los amantes de humo y porque no de la noche, preferimos cenar sin techo que nos estorbe. 

La comida, sin perder la costumbre de botaneros, se ordenó a cuasi consenso de la mesa -como buenos amigos- según recuerdo todas las entradas de la carta (sopes, tostadas y taquitos) sin ánimo de favorecer al lugar, todas o por lo menos las que un servidor degusto fueron agradables al gusto y corazón, y por gusto englobo todos los sentidos. Segundo tiempo, pues la tradición llama, así que “la sopa de cebolla en su versión de chihuahua”, apareció en la mesa, su calificación buena, a veces salada, a veces quemante, a veces dominaba lo mexicano, a veces se pierde el gusto, a veces solo buena. Tercer tiempo, pedí el menú y regresé mi vista al platillo que ganó mi ojo –y del cual dependió mi motivo y dedicación de estas palabras-, sin meditar y sin consultar ordené un “entrecotè a la parrilla”, -confieso-, mi elección se debió a la ambiciosa combinación que me ofrecía la guarnición “papas y camote”, un plato exquisito, logrado de presentación, pasando por el aroma, sabor, textura, termino del corte a la limpia del plato. 

El postre…menudo dilema; amante y defensor de ellos, sin afán de tomar este texto como burdo y falto de información, -confieso por segunda ocasión- ¡no recuerdo el nombre de mi postre!. La justificación es sencilla, pues aquella mesa de trece amigos, lo decidió unos segundos antes de la media noche, así que me dispuse a comer, saborearlo y recomendarlo. (En mi siguiente visita diré cual fue para enmendar el pequeño error).

Estando en la terraza de pequeños foquitos y bancas a versión parque, el tiempo pasa, las copas -el blanco y tinto de la casa son buenos- acompañan las risas y la música simplemente abraza.

Déjate llevar, cautiva tu paladar con la combinación de las naturalezas francas y mexicas, seas como seas no encontraras impedimento para tu llegada y estancia, no te daré los ingredientes, encuéntralos, conviértete…

Éntrale…

Texto: @JaviMCC

@MexsiBocu
Durango 359. Roma, Lunes a Domingo.
Tels: 3099 4920 y 3099 4961

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